En memòria de Renada-Laura Portet

Avui ens ha deixat la Renada-Laura Portet, escriptora, traductora, filòloga (era tota una eminència en toponímia i onomàstica) i una persona encantadora a qui vaig tenir la sort de conèixer l’any 2009 a les jornades que la Fundació Antonio Machado de Cotlliure celebra cada any en aquesta ciutat per recordar la memòria del poeta. La Renada va traduir el meu primer llibre al francès (Los adolescentes furtivos / Les adolescents furtifs) i, a partir d’aquí, es va forjar una petita amistat que ens va portar a escriure’ns, trucar-nos i a visitar-la en anys posteriors a Perpinyà. Tot i la seva figura menuda, era una dona de caràcter, compromesa amb la llengua i treballadora incansable (de ben segur que deixa un munt d’obra inèdita que tant de bo vegi la llum). També era una gran lectora i a les nostres trobades parlàvem sobretot de poesia catalana, castellana i francesa (recordo una discussió meravellosa que, com sempre, va guanyar ella, sobre el sentit d’uns versos de Rimbaud), de política i de la generació de l’exili, que tenia ben viva a la memòria, puix que sent una nena al Rosselló en va ser testimoni de primera mà. La mort del seu home, poc abans que jo la conegués, la va devastar i, tard o d’hora, sempre el recordava a les nostres converses. L’últim cop que la vaig veure va ser l’any 2017 a l’homenatge que l’Institut de les Lletres Catalanes li va dedicar a Barcelona. Tinc la sensació que li dolia el poc ressò que tenia aquí la seva figura i, almenys, aquest modest homenatge, el va poder gaudir en vida. Confio que en vinguin més en el futur. Descansi en pau.
(Tinc millors fotos amb ella, però sóc un desastre i no les trobo. Tots dos a la dreta, en un dinar a Cotlliure l’any 2010).

Antologado en el libro “La escritura plural”

En 2013, el escritor y crítico Fulgencio Martínez, tras reseñar Los adolescentes furtivos, me pidió una serie de poemas para una antología poética que, con el título de La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura, quería ser lo más representativa posible de las diferentes voces e idiomas del Estado. El libro acabó apareciendo en formato digital en 2015.

En 2019 esa misma antología ha sido publicada por la editorial Ars Poetica. El tiempo pasa, en este caso para bien, y pese a que la biografía del libro no menciona la posterior publicación de Párpados ni el Premio Tiflos de Poesía y la próxima aparición de El cielo y la nada, es una suerte poder formar parte de sus páginas. De hecho, algunos de los poemas que figuran como inéditos, con ligeras variaciones, formarán parte de este libro.

Han pasado seis años y dos libros desde que entregué el material para su publicación y, aunque parece poco tiempo, son muchas las cosas que han cambiado desde entonces.

https://www.arspoetica.es/libro/la-escritura-plural-33-poetas-entre-la-dispersion-y-la-continuidad-de-una-cultura_93515/

 

Feliz Día Mundial de la Poesía 2019

Casa Quintana - Toni Quero baja

Esta es la habitación donde Antonio Machado pasó sus últimos días. La cama, según me dijeron, es la misma en que falleció. En el lecho contiguo dormía su madre. A la izquierda puede intuirse la ventana y, si la memoria no me falla, podía contemplarse el mar.

La foto la tomé hace diez años cuando obtuve el Premio Internacional de Literatura Antonio Machado de Collioure. Hoy es un buen día para traerla a la luz. Fue una de las raras ocasiones en que el actual propietario de la Casa Quintana accedió a que fuera visitada. Al año siguiente se publicó mi primer libro, Los adolescentes furtivos, que tuvo buenas críticas pero nula distribución y hoy está descatalogado. A finales de mayo, nueve años después, se publicará mi segundo libro de poemas, El cielo y la nada, con el que he tenido la suerte de ganar el Tiflos.

Ahora que, con razón, se pone en cuestión los certámenes literarios, yo sólo puedo decir que, en tres ocasiones, tuve la fortuna de que mis propuestas fueran las elegidas, aun siendo un completo desconocido para el jurado. Creo que es importante señalarlo porque, pese a la crisis perpetua del sector editorial, sigue habiendo premios y jurados que arriesgan y apuestan por un texto antes que por un nombre. Sin embargo, también sé que no es algo tan importante, la nómina de autores que obtuvieron un premio es tan extensa como la de los que no y, obviamente, tampoco te convierte en mejor o peor escritor, te facilita publicar sí, pero poco más, su visibilidad es efímera. Si algo he aprendido es que para salir en la foto hay que estar en constante movimiento y a algunos no sólo no nos interesa sino que, además, tenemos un horrible movimiento de caderas.

De los tres (el tercero fue el Dos Passos de narrativa) siento especial cariño por el primero, el año que viene se cumple su décimo aniversario y me encantaría reeditarlo. Este año, sin embargo, vamos a intentar hacerlo mejor y llevar El cielo y la nada a cualquier parte donde los amigos me inviten o allá donde quieran escucharlo.