En memòria de Renada-Laura Portet

Avui ens ha deixat la Renada-Laura Portet, escriptora, traductora, filòloga (era tota una eminència en toponímia i onomàstica) i una persona encantadora a qui vaig tenir la sort de conèixer l’any 2009 a les jornades que la Fundació Antonio Machado de Cotlliure celebra cada any en aquesta ciutat per recordar la memòria del poeta. La Renada va traduir el meu primer llibre al francès (Los adolescentes furtivos / Les adolescents furtifs) i, a partir d’aquí, es va forjar una petita amistat que ens va portar a escriure’ns, trucar-nos i a visitar-la en anys posteriors a Perpinyà. Tot i la seva figura menuda, era una dona de caràcter, compromesa amb la llengua i treballadora incansable (de ben segur que deixa un munt d’obra inèdita que tant de bo vegi la llum). També era una gran lectora i a les nostres trobades parlàvem sobretot de poesia catalana, castellana i francesa (recordo una discussió meravellosa que, com sempre, va guanyar ella, sobre el sentit d’uns versos de Rimbaud), de política i de la generació de l’exili, que tenia ben viva a la memòria, puix que sent una nena al Rosselló en va ser testimoni de primera mà. La mort del seu home, poc abans que jo la conegués, la va devastar i, tard o d’hora, sempre el recordava a les nostres converses. L’últim cop que la vaig veure va ser l’any 2017 a l’homenatge que l’Institut de les Lletres Catalanes li va dedicar a Barcelona. Tinc la sensació que li dolia el poc ressò que tenia aquí la seva figura i, almenys, aquest modest homenatge, el va poder gaudir en vida. Confio que en vinguin més en el futur. Descansi en pau.
(Tinc millors fotos amb ella, però sóc un desastre i no les trobo. Tots dos a la dreta, en un dinar a Cotlliure l’any 2010).

Presentación de «Lecturas silenciosas»

Mañana, martes 9 a las 19.30 h, presentaremos on-line la colección de plaquettes Lecturas silenciosas junto al resto de autores y promotores: Hasier Larretxea, Valerio Magrelli, Lola Nieto, Chus Pato, Tina Suárez Rojas, Rafael-José Díaz, Sandra Santana y servidor de ustedes. Leeremos algunos poemas y celebraremos el éxito de la iniciativa que está a punto de agotar la edición y que, tratándose de poesía, es prácticamente un oxímoron. Será un placer que nos acompañéis. Las inscripciones para conseguir el link de acceso han de hacerse en el siguiente correo: secciondeliteraturaateneo@gmail.com

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Lecturas silenciosas

Al fin tengo esta pequeña joya en mis manos, una bellísima antología de plaquettes poéticas en la que he tenido la suerte de participar, junto a Hasier Larretxea Valerio Magrelli, Lola Nieto, Chus Pato y Tina Suárez Rojas. La pandemia no quiso que celebráramos el encuentro previsto en el Ateneo de La Laguna, pero Rafael-José Díaz y Sandra Santana tuvieron la genial idea de juntarnos en esta caja de lecturas silenciosas.

La edición es hermosa y, en mi caso, bajo el título de No lugar, recoge versos de mis dos libros de poesía, Los adolescentes furtivos y El cielo y la nada y algún inédito, pero lo que más me gusta de formar parte de esta polifonía poética es que presta atención a las voces y lenguas periféricas.

Un poema en el Quadern Gillevic

A finales del año pasado se presentó el décimo y último libro de los Quadern de Versàlia, esta vez dedicado al poeta Eugène Guillevic. El volumen es también un homenaje a Marcel Ayats, poeta y confundador de Papers de Versàlia, editores de la colección, que falleció cuando el libro entraba a imprenta.

En el libro colaboro con un poema inédito, «Carnac».

http://www.papersdeversalia.com/publicacions/quaderns/10-qdv-Eugene-Guillevic_cat.html

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Fuegos fatuos

Ayer os presenté el primero de los dos vídeos que, con poemas propios e imágenes libres de derechos, creé para un recital virtual. Hoy os presento el segundo de ellos «Fuegos fatuos», también de El cielo y la nada.

https://vimeo.com/494955290


Yo nací —¡respetadme!— con el cine.
Rafael Alberti

.

Now you do what they told ya.
RATM

.

Respetadme,
fui un adolescente en los noventa,
nuestra religión era la música,
acampábamos en el margen de un río
y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.

Ellas
vestían jerséis anchos,
ocultaban los puños en el interior de sus mangas
y se zarandeaban como sauces al viento:
sólo si estuviste ahí sabrás que algunas eran tan hermosas
que tu corazón doblaba sin consuelo durante horas.

Aún
percibo el flamear de sus crines
y cómo aullábamos sedientos en la orilla,
pero ese mundo ya no existe,
confié mis recuerdos a robustas carcasas
y frágiles memorias de ocho bits
que han evaporado buena parte de ellos.

Nos
bañábamos entre carrizos y espigas,
los caños manaban torrenciales
y hundíamos los tobillos en el fango.
Sé que en el futuro nos tributarán honores de Estado
como al último soldado vivo de las Ardenas
o a los actores centenarios del cine mudo.

¿Recuerdas?
Nos desorientamos,
el ruido se tornó ensordecedor,
la droga cabía en la yema de tus dedos
y nos conectaron unos a otros
como en una baliza interminable.
Entonces comencé a escribir
y a cuestionar las normas,
las calles ardían por cualquier motivo
y ellas se alejaron irremediablemente hacia la nada.

Aman,
hoy, sus pequeñas vidas, sencillas, ordenadas,
los arroyos son grises y estancados,
¿quién querría volver a sumergirse en ellos?
Pero a veces la música nos salva,
tararean una melodía
y se balancean suavemente
como el brote de una espiga
prolongándose hacia la luz.
Algunos aceptamos la derrota,
sigo sin hacer lo que me dicen
ni escribir como debiera,
pero no voy a cambiar ahora.

(Fuegos fatuos)

Nirvana

Recientemente, para un recital poético virtual, cree dos vídeos con imágenes libres de derecho para acompañar dos poemas de El cielo y la nada. Os comparto el primero de ellos, «Nirvana».

https://vimeo.com/494951588


Looking up at the stars, I know quite well
That, for all they care, I can go to hell
W. H. Auden

.

Me he descubierto tantas veces siendo yo el que más ama,
atravesado de alfileres sobre un corcho olvidado
junto a fotografías tomadas en ciudades remotas,
vértebras del esqueleto del mundo
donde amanecíamos radiantes
o durmiendo al raso bajo una rodaja de luz,
que ya puedo calibrar mi dolor
con la precisión de un alquimista.

Sé de lo que hablo: desprender la horquilla
y provocar tormentas eléctricas,
caminar en paralelo por la vía del tren
y patear los dos la misma lata,
desplazando la vida siempre hacia delante,
prestar mi camiseta para que duerma
con el logo de Nirvana arqueado sobre el pecho
y sangrarnos las encías sobre la pulpa de una manzana.

Hacer un fundido en negro en mi vida
y aparecer sonriente unos meses más tarde,
saludarla al descuido: hola, cómo te va,
y decir te equivocaste, sí te equivocaste,
aunque sepas que es mentira
y seas tú quien duerme hecho un ovillo,
mientras volteas de nuevo las fotografías
y acumulas recuerdos en un cajón apartado.

(Nirvana)

Radical 3. Lecturas poéticas

La Llibreria de la Imatge de Barcelona me invitó a participar en su ciclo virtual de lecturas poéticas Radical 3, organizado por el crítico y poeta Jaime D. Parra. Las lecturas son compartidas con otro autor, en este caso con la poeta lusa Sara F. Costa.

Para no aburrir con mi presencia en pantalla, creé dos vídeos, a partir de bancos de imágenes libres de derechos, para los poemas «Nirvana» y «Fuegos fatuos» ambos de El cielo y la nada.

En el siguiente enlace puede verse el recital completo. Mi intervención comienza hacia el minuto 2′ 40″:

https://www.youtube.com/watch?v=xL87k5_Z-eY

Saudade

Escribí este poema durante el anterior confinamiento, sin saber que meses después seguiría igual de vigente. Los amigos de Kopek lo publicaron ayer en su revista digital y, ante la buena acogida que ha recibido, lo comparto también por aquí.

Ojalá que pronto volvamos a tomar las calles, que reparemos todo aquello que no ha funcionado y que, más allá de las habituales palabras huecas, ayudemos de verdad a quienes más lo necesitan antes de que la crisis los arrolle.

https://www.revistakopek.com/creacion/saudade/

Saudade

Resido en un edificio anodino
frente a un bloque de hormigón gemelo,
                                             durante el día
nos sombreamos mutuamente
como dos monumentos funerarios
tratando de negar la posteridad del otro
                                             y al mitigarse la luz
somos islotes solitarios en un océano insondable.

Pero este inesperado confinamiento
me ha hecho prestar atención al exterior:
los destellos de color siena al atardecer
y el esplendor geométrico de las azoteas,
puntos ciegos del fin del mundo.

También los balcones ofrecen descanso
y engalanan sus modestas tarimas
como cuadros silentes de Méliès
o disparatados entremeses del Siglo de Oro.

Frente a mí,                      un anciano
baila siguiendo un suave ritmo interno
y abriga el vacío entre sus brazos.
                              Una muchacha
observa vanidosa a un mensajero,
que prueba a seducirla desde el ciclomotor
como proletarios en un portal de Verona.
               En el quinto, un tipo
atisba parapetado entre tiestos
y crucigramas la escena.
                                             Y en el ático
un chiquillo colorea una flota alada
mientras sus padres socializan,
oh cauterio suave,
reconciliaciones y desencuentros.

Las horas caen
                              blandas
como un tarro de miel por las fachadas.

                                             El anciano
pierde el compás y abandona su ensueño,
                              el mensajero
parte arrogante como un heraldo entre la gleba
               y el tipo solitario del quinto
se masturba sobre unos gladiolos
gritando que también vuole una donna.

Sin embargo,
la ingenuidad y la locura
son estados transitorios
y obrado por el mismo milagro
que produce la nieve a nivel del mar
                                             cada tarde
alguien saca un chelo en un barrio obrero
y toca una suite de Bach.

Al cabo de unas semanas,
la inepcia gubernamental
y la cifra de muertos
se me hizo insoportable,
dejé de prestar atención al exterior
y de querer dar testimonio de ello,
me refugié en mi trabajo,
en arropar a quien me amaba
y en la lectura vehemente de Balzac.

Sé que algún día la desazón remitirá
y volveremos a poblar las calles,
                                             pero hoy,
sólo la cadencia de ese chelo
y el errático vuelo de un avión de estraza
mantienen con vida la esperanza.

«El cielo y la nada» en «Página Dos»

Hace poco más de un año presentaba El cielo y la nada en el programa Página Dos de RTVE, cómo ha cambiado todo desde entonces…

El programa completo y el texto del poema que recité, «No lugar», pueden consultarse en el siguiente enlace:
https://toniquero.com/2019/09/15/el-cielo-y-la-nada-en-el-programa-de-television-pagina-dos/

Debajo os dejo el fragmento de vídeo de la sección «El poema» con mi intervención: