“El cielo y la nada” de nuevo en “Quimera”

“Quero posee la habilidad de generar imágenes duraderas, instantáneas perdurables. Logra construir una realidad que se entreteje y que, al enlazarse, busca nuevos asideros para volverse inmensa, inabarcable. Sólo nos bastaría con leer poemas tan memorables como ‘Las horas del día’ para comprender que estamos ante un autor poderoso, sugerente. Un digno ganador del último premio Tiflos de poesía.”

Si el número de octubre de la revista Quimera traía una estupenda crítica de El cielo y la nada; el de noviembre, dentro de las recomendaciones de la redacción, vuelve a apostar por el libro con una estupenda reseña.

Poema a l’exposició “El paraigua de Joan Brossa”

Per commemorar el centenari del naixement de Joan Brossa, la setmana passada es va inaugurar l’exposició “Xarxa de versos: el paraigua de Joan Brossa” on he tingut la sort de col·laborar.

Fins al 5 de desembre, a l’Acadèmia de Belles Arts de Sabadell, podreu trobar un munt de poesies inspirades en la seva obra. Una part de l’acció s’ha realitzat a tall de cadàver exquisit: un grapat de poetes enviàvem postals poètiques a uns altres, aquests creaven els seus versos a partir dels primers i continuaven la cadena. A l’exposició podreu veure totes les postals i llegir tots els poemes. Si no hi ha contratemps, l’any que ve, Papers de Versàlia, que és qui l’ha organitzat, publicarà un llibre recull.

Us copio a sota el poema inèdit amb el qual he participat.

Brossa 1 - Toni copia


Jo mateix sóc un altre.
Joan Brossa

.

Darrera la màscara,
la cara blanca d’un pierrot
i una mà desconeguda
colora ulls negres de corb
i llavis vermell magrana,
il·luminant un soldadet de plom
d’un exèrcit desconegut.

(Màscares)

Entrevista y poema en la revista “Librújula”

El número de noviembre-diciembre de la revista Librújula contiene un poema de un servidor y mis respuestas al cuestionario poético de Enrique Villagrasa.

Os comparto dicho poema: “Ciudad sumergida” de El cielo y la nada. El resto de contenidos, en sus mejores librerías.


Al atardecer contemplamos juntos el mar,
un barco de galeotes griegos,
una vieja galera que zarpa hacia las Cruzadas,
y enraizamos los pies en el agua
como si nos hubieran arrancado al nacer
y sólo ahora fuéramos completos.

Un diminuto cangrejo cruza azorado la toalla.
Ella se desprende coqueta del bikini.

Porque este mar un día nos tragará a nosotros
y ésta será también una ciudad sumergida
y vendrán otros, mucho tiempo después,
a contemplar una vez más la puesta
y a sumergir temblando, por un instante,
los cuerpos y el tiempo en la orilla.

(Ciudad sumergida)

“En cielo y la nada” en la revista “Quimera”

El número de octubre de la revista literaria Quimera esconde en su interior una atenta y afectuosa crítica de El cielo y la nada a cargo del poeta Xavier Rodríguez Ruera:

“Hay poemarios, herméticos como ataúdes, que obedecen a una especie de secreto código metapoético o personal. Y poemarios como El cielo y la nada, de Toni Quero (Sabadell, 1978), reciente ganador del XXXII Premio Tiflos de Poesía, que nos hablan porque son como pequeños teatros portatiles, y sus poemas parecen explosionar lejanamente, pero dejando en los labios el acre regusto de la pólvora.”

“La poesía francesa, la narratividad, el peculiar distanciamiento en el idioma propiciado por el pleno bilingüismo del autor, es apreciable en su poética y constituye, junto con referencias generacionales y los guiños a las vanguardias, el sustrato en que se desarrollan sus poemas.”

 

Traduint Vicenç Llorca

L’escriptor Vicenç Llorca ha recollit a La frase immutable. Poemes escollits (1987-2019) una antologia de la seva obra poètica en edició bilingüe català/castellà. Un volum en el qual he col·laborat traduint un grapat dels seus poemes. Podeu llegir-ne dos al meu blog de traducció de poesia catalana contemporània, “Foc creuat/Fuego cruzado”:
https://foccreuat.wordpress.com/tag/vicenc-llorca/

El pròxim dijous 10 d’octubre, 19.30 h, presentarem el llibre a la biblioteca Central de Santa Coloma de Gramenet. Us hi esperem.

 

“El cielo y la nada” en “Babelia”

Bueno, bueno, bueno, hoy El cielo y la nada sale en suplemento Babelia del diario El País con una estupenda reseña de Manuel Rico. Muchas gracias.

“En ese panorama, encontramos propuestas arriesgadas, que apuestan por una poesía de la complejidad que no renuncie a las conquistas de la vanguardia sin quebrar el pulso realista. Toni Quero (Sabadell, 1978) pone esa apuesta de relieve en su segundo libro de poemas, con el que ganó el último Premio Tiflos. Es un libro poliédrico, hasta cierto punto denso, que tiene mucho de lugar de encuentro: la memoria personal y la memoria compartida (¿la generación del 15-M?), la cultura como soporte de una experiencia emocional y la realidad vivida como lugar de la conciencia, el amor y el desamor, las ciudades remotas y viajadas y la ciudad de origen (“es una herida abierta en el costado, el último rescoldo de mi infancia y un pedazo de tierra que ya no puede contenerme”). Ese lugar de encuentro de cultura y vida lo es también de fórmulas retóricas. Combina el verso largo con la prosa poética y con el verso más convencional (siempre libre o blanco), del mismo modo que hace convivir en el libro una estética compleja, entre el culturalismo (recuerda a los más templados novísimos) y la experimentación imaginativa con el tono conversacional, y el pulso más realista y directo.”

Podéis leer la reseña completa aquí:
https://elpais.com/cultura/2019/09/24/babelia/1569333599_731728.html

Babelia.jpg

Daniel Johnston y “Fuegos fatuos”

¿No echáis de menos el mundo analógico? Escribí “Fuegos fatuos” a modo de retrato generacional de todos aquellos que fuimos adolescentes en los noventa. Alberti en Cal y canto tiene un verso demoledor que utilizo como lema en el poema: “Yo nací —respetadme— con el cine”. Ahora bien, los clásicos están para dialogar con ellos y he tratado de remedarlo para hablar, entre otras cosas, de los ordenadores de ocho bits y de las raves de la época: “Respetadme, fui un adolescente en los noventa, / nuestra religión era la música, / acampábamos en el margen de un río / y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.”. Y sí, aunque pueda parecer una boutade, creo que no lo es tanto, pues el salto que ha supuesto el cambio de un mundo analógico a uno digital es mucho más salvaje que el que supuso la aparición del cine.

Pero si os traigo estos versos aquí es porque no hay nada que me haga más feliz que comprobar que mis textos cobran vida propia. Este poema fue también la base de un relato que publicó la revista Tales y que luego fue traducido al francés y publicado por la revista de Quebec Nuit blanche. Y hace poco, Carlos Robles Lucena en un espléndido artículo sobre Daniel Johnston en Letra Global citaba los versos de arriba para hablar de los noventa y del ecléctico mundo musical de entonces. Por cierto, el poema tiene un segundo lema, “Now you do what they told ya”, fragmento de “Killing in the name” de los Rage Against the Machine, pero esa historia os la contaré otro día.

https://cronicaglobal.elespanol.com/letra-global/cronicas/daniel-johnston-herida-luminosa_275598_102.html

Os dejo “Fuegos fatuos” a continuación.


Yo nací —¡respetadme!— con el cine.
Rafael Alberti

.

Now you do what they told ya
RATM

.
Respetadme,
fui un adolescente en los noventa,
nuestra religión era la música,
acampábamos en el margen de un río
y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.

Ellas
vestían jerséis anchos,
ocultaban los puños en el interior de sus mangas
y se zarandeaban como sauces al viento:
sólo si estuviste ahí sabrás que algunas eran tan hermosas
que tu corazón doblaba sin consuelo durante horas.

Aún
percibo el flamear de sus crines
y cómo aullábamos sedientos en la orilla,
pero ese mundo ya no existe,
confié mis recuerdos a robustas carcasas
y frágiles memorias de ocho bits
que han evaporado buena parte de ellos.

Nos
bañábamos entre carrizos y espigas,
los caños manaban torrenciales
y hundíamos los tobillos en el fango.
Sé que en el futuro nos tributarán honores de Estado
como al último soldado vivo de las Ardenas
o a los actores centenarios del cine mudo.

¿Recuerdas?
Nos desorientamos,
el ruido se tornó ensordecedor,
la droga cabía en la yema de tus dedos
y nos conectaron unos a otros
como en una baliza interminable.
Entonces comencé a escribir
y a cuestionar las normas,
las calles ardían por cualquier motivo
y ellas se alejaron irremediablemente hacia la nada.

Aman,
hoy, sus pequeñas vidas, sencillas, ordenadas,
los arroyos son grises y estancados,
¿quién querría volver a sumergirse en ellos?
Pero a veces la música nos salva,
tararean una melodía
y se balancean suavemente
como el brote de una espiga
prolongándose hacia la luz.
Algunos aceptamos la derrota,
sigo sin hacer lo que me dicen
ni escribir como debiera,
pero no voy a cambiar ahora.

(Fuegos fatuos)