Pequeña antología de “El cielo y la nada”

Como sé que los próximos días vais a estar por casa, he preparado una pequeña antología para aquellos que quieran conocer mi obra póetica. Son 11 poemas de El cielo y la nada. Os invito a leerlos y, si os gustan, a compartirlos. Feliz lectura.

PDF Pequeña antología de El cielo y la nada

Feliz Día Mundial de la Poesía 2020 – Las horas del día

¿Cómo son las 24 horas de alguien que escribe? Os comparto este poema de El cielo y la nada donde glosé las de un yo poético no tan lejano a muchos de nosotros. Tampoco es que antes saliéramos demasiado a la calle, pero cómo se echa de menos. Ánimos y fuerza.


LAS HORAS DEL DÍA

A Sol

A medianoche, un vehículo pesado recorre el exterior, la luz cenital se balancea y su fulgor se descompone en un prisma irisando su cuerpo antes de extinguirse.

A la 1 combato el insomnio jugando mentalmente con las palabras, construyo sinsentidos y las desplazo adelante y atrás en el poema como un basculante diente de leche.

A las 2 los sueños germinan en mi cabeza dibujando una gran parrilla televisiva, pero no puedo escoger aquellos que prefiero.

A las 3 irrumpen en el metraje antiguas amantes y disfruto deteniéndome ahí como en una vieja película de enredos.

A las 4 un desconocido llama por teléfono en mitad de la noche: al oír mi voz sabe que ha equivocado el número, pero me pide que escuche su historia para poder olvidarla.

A las 5 subo a la azotea, la ciudad duerme embozada en su manto oscuro y contemplo absorto su silueta como un gato negro pensando en su siguiente reencarnación.

A las 6 descubro entre la polución una estrella solitaria, quién sabe si explosionada hace millones de años, se contonea pálida tratando de ser recordada: su temor es el mismo que el nuestro.

A las 7 la observo ducharse y se mantiene unos segundos más bajo el agua, aun cuando sabe que ya no hay restos de jabón sobre su cuerpo.

A las 8 nos despedimos, anoto en el margen de un pedazo de diario cuatro versos sobrevenidos y los protejo tras la cubierta de un libro perdiéndolos para siempre.

A las 9 acumulo los encargos pendientes sobre el escritorio, tomo paciente el primero y las pilas se desmoronan sepultándome entre errores ortográficos.

A las 10 escribo, borro, garabateo, me meso los cabellos, observo la caída de diminutos copos blancos en el interior del pisapapeles y empuño el lápiz por el estudio como un zahorí desorientado.

A las 11 hallo un par de versos a los que poder aferrarme y vuelvo a engañarme pensando que la lucha tiene sentido.

A mediodía me siento perdido, finjo ser un ave del paraíso, hundo la cabeza entre las piernas y giro sobre mi propio eje abriendo un orificio al exterior.

A las 13 tomo asiento en un parque, las cotorras parlotean sin cesar y un pequeño roedor se detiene frente a mí calibrando de qué modo portearme a su despensa.

A las 14 trazo un círculo a mi alrededor, tallo minucioso su nombre en un hueso de animal y lo lanzo contra el viento invocando su presencia.

A las 15 recibo un mensaje de texto: ella también me echa de menos.

A las 16 llueve débilmente moteando el asfalto y salto circunspecto de un lugar a otro como en las tomas falsas de un confuso musical soviético.

A las 17 la tormenta arrecia y doblar cada esquina es adentrarme en el cabo de Hornos.

A las 18 anclo en una cafetería, la camarera pliega un mantel de damasco rojo hasta fundirlo con su esmalte y me atrinchero tras un libro esperando su venida.

Al atardecer, las ventanas se buscan unas a otras encendiéndose sin fin como en un inacabable juego de espejos.

A las 20 erramos juntos por las calles empapadas, la rodeo por la cintura y nos alejamos del cian del lienzo ocultándonos tras el marco.

A las 21 aún quedan manchas de día en las esquinas y un perro vagabundo orina sobre ellas trayendo la oscuridad consigo.

A las 22 nos desvestimos, ella me muerde levemente el pómulo y desordeno las pecas de sus mejillas creando nuevas constelaciones.

A las 23 duerme como la hiedra enredada entre mis brazos, me deslizo bajo un delgado brote y regreso a la azotea buscando el latir de la vieja estrella.

A medianoche, el levante escampa la niebla alumbrando candilejas sobre nosotros, sello al fin los párpados y siento que la vida es interminable como una ciudad portuaria china.

Recital poético en L’Hospitalet

Mañana jueves 12, a las 19.30 h, Xavier Rodríguez Ruera y un servidor compartiremos cartel en el Racó Poètic de l’Hospitalet. Invitados por el poeta y activista Francisco Javier Solé Ribas, leeremos poemas tanto de La vida enorme como de El cielo y la nada.

La cita es en El Viejo Piano: C/ Major, 79, L’Hospitalet d Llobregat. Metro: L1, Av. Carrilet.

Tras el recital, beberemos grog y absenta y, al calor del piano, cantaremos viejas salomas de amor. Os esperamos.

Entrevista en RNE 5

Con motivo de la publicación de El cielo y la nada, Juan Carlos Morales, director del programa de entrevistas culturales de RNE 5 “Diálogo y Espejo”, me invitó a su programa.

Juan Carlos tuvo también la deferencia de entrevistarme tras la publicación de Párpados, cuando dirigía “El ojo crítico” en RNE 3.

Podéis escuchar la entrevista en el siguiente enlace:
http://www.rtve.es/alacarta/audios/dialogo-y-espejo/dialogo-espejo-cielo-nada-toni-quero-11-01-20/5480950/

Diálogo y espejo libro b

“El cielo y la nada” al “LlunÀtic”

L’amic i poeta David Madueño fa una magnífica lectura d’El cielo y la nada al seu blog de crítica literària LlunÀtic. La ressenya comença amb un dels versos clau del llibre que defineix bona part de la meva obra: “Sólo soy un hombre que piensa en imágenes”, del poema “La Edad de Oro”.

“El seu darrer treball, com dèiem, no es dedica només a repetir els encerts d’un autor que es reconeix i es demostra metòdic i inspirat: hi tornem a trobar la imatge, explicativa i sovint sorprenent; la construcció cinematogràfica de petits curtmetratges poètics; la melodia com a cadència indispensable per equilibrar la capacitat narrativa dels textos.

http://llunatic.blogspot.com/2020/01/el-cielo-y-la-nada-de-toni-quero.html

 

“El cielo y la nada” en “Infolibre”

El crítico y poeta José Luis Morante reseña elogiosamente El cielo y la nada en “Los diablos azules”, el suplemento literario del diario Infolibre. Muchas gracias.

“En El cielo y la nada Toni Quero mantiene la pulsión tensional entre las incisiones autobiográficas del poema y el cauce reflexivo del lenguaje. Así toma cuerpo un diario especular, que profundiza en la trayectoria vital y en sus espacios imaginarios. El poema sondea, enuncia, escribe con imágenes de gran fuerza simbólica, y sigue el rastro de la decepción, ese ‘punto encendido en mitad de la nada’ que guarda en su oquedad los ajados sedimentos de algún sueño.”

https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/12/13/el_cielo_nada_rodajas_luz_101908_1821.html

“El cielo y la nada” recomendado por Navidad

La web literaria Estandarte, el Periódico de Ibiza y Formentera y el portal de la emisora radiofónica mexicana Radio Felicidad incluyen El cielo y la nada entre sus recomendaciones literarias navideñas.

http://www.estandarte.com/noticias/libros/los-mejores-libros-para-regalar-en-navidad-y-reyes-_3791.html

https://www.periodicodeibiza.es/especiales-ibiza/archivo/2019-12-24.pdf
Ojo, es un PDF de descarga directa. Pág. 42

https://radiofelicidad.mx/destacadas/estos-son-los-10-mejores-libros-para-regalar-en-navidad/

“El cielo y la nada” de nuevo en “Quimera”

“Quero posee la habilidad de generar imágenes duraderas, instantáneas perdurables. Logra construir una realidad que se entreteje y que, al enlazarse, busca nuevos asideros para volverse inmensa, inabarcable. Sólo nos bastaría con leer poemas tan memorables como ‘Las horas del día’ para comprender que estamos ante un autor poderoso, sugerente. Un digno ganador del último premio Tiflos de poesía.”

Si el número de octubre de la revista Quimera traía una estupenda crítica de El cielo y la nada; el de noviembre, dentro de las recomendaciones de la redacción, vuelve a apostar por el libro con una estupenda reseña.

Entrevista y poema en la revista “Librújula”

El número de noviembre-diciembre de la revista Librújula contiene un poema de un servidor y mis respuestas al cuestionario poético de Enrique Villagrasa.

Os comparto dicho poema: “Ciudad sumergida” de El cielo y la nada. El resto de contenidos, en sus mejores librerías.


Al atardecer contemplamos juntos el mar,
un barco de galeotes griegos,
una vieja galera que zarpa hacia las Cruzadas,
y enraizamos los pies en el agua
como si nos hubieran arrancado al nacer
y sólo ahora fuéramos completos.

Un diminuto cangrejo cruza azorado la toalla.
Ella se desprende coqueta del bikini.

Porque este mar un día nos tragará a nosotros
y ésta será también una ciudad sumergida
y vendrán otros, mucho tiempo después,
a contemplar una vez más la puesta
y a sumergir temblando, por un instante,
los cuerpos y el tiempo en la orilla.

(Ciudad sumergida)