Poema a l’exposició “El paraigua de Joan Brossa”

Per commemorar el centenari del naixement de Joan Brossa, la setmana passada es va inaugurar l’exposició “Xarxa de versos: el paraigua de Joan Brossa” on he tingut la sort de col·laborar.

Fins al 5 de desembre, a l’Acadèmia de Belles Arts de Sabadell, podreu trobar un munt de poesies inspirades en la seva obra. Una part de l’acció s’ha realitzat a tall de cadàver exquisit: un grapat de poetes enviàvem postals poètiques a uns altres, aquests creaven els seus versos a partir dels primers i continuaven la cadena. A l’exposició podreu veure totes les postals i llegir tots els poemes. Si no hi ha contratemps, l’any que ve, Papers de Versàlia, que és qui l’ha organitzat, publicarà un llibre recull.

Us copio a sota el poema inèdit amb el qual he participat.

Brossa 1 - Toni copia


Jo mateix sóc un altre.
Joan Brossa

.

Darrera la màscara,
la cara blanca d’un pierrot
i una mà desconeguda
colora ulls negres de corb
i llavis vermell magrana,
il·luminant un soldadet de plom
d’un exèrcit desconegut.

(Màscares)

Entrevista y poema en la revista “Librújula”

El número de noviembre-diciembre de la revista Librújula contiene un poema de un servidor y mis respuestas al cuestionario poético de Enrique Villagrasa.

Os comparto dicho poema: “Ciudad sumergida” de El cielo y la nada. El resto de contenidos, en sus mejores librerías.


Al atardecer contemplamos juntos el mar,
un barco de galeotes griegos,
una vieja galera que zarpa hacia las Cruzadas,
y enraizamos los pies en el agua
como si nos hubieran arrancado al nacer
y sólo ahora fuéramos completos.

Un diminuto cangrejo cruza azorado la toalla.
Ella se desprende coqueta del bikini.

Porque este mar un día nos tragará a nosotros
y ésta será también una ciudad sumergida
y vendrán otros, mucho tiempo después,
a contemplar una vez más la puesta
y a sumergir temblando, por un instante,
los cuerpos y el tiempo en la orilla.

(Ciudad sumergida)

Daniel Johnston y “Fuegos fatuos”

¿No echáis de menos el mundo analógico? Escribí “Fuegos fatuos” a modo de retrato generacional de todos aquellos que fuimos adolescentes en los noventa. Alberti en Cal y canto tiene un verso demoledor que utilizo como lema en el poema: “Yo nací —respetadme— con el cine”. Ahora bien, los clásicos están para dialogar con ellos y he tratado de remedarlo para hablar, entre otras cosas, de los ordenadores de ocho bits y de las raves de la época: “Respetadme, fui un adolescente en los noventa, / nuestra religión era la música, / acampábamos en el margen de un río / y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.”. Y sí, aunque pueda parecer una boutade, creo que no lo es tanto, pues el salto que ha supuesto el cambio de un mundo analógico a uno digital es mucho más salvaje que el que supuso la aparición del cine.

Pero si os traigo estos versos aquí es porque no hay nada que me haga más feliz que comprobar que mis textos cobran vida propia. Este poema fue también la base de un relato que publicó la revista Tales y que luego fue traducido al francés y publicado por la revista de Quebec Nuit blanche. Y hace poco, Carlos Robles Lucena en un espléndido artículo sobre Daniel Johnston en Letra Global citaba los versos de arriba para hablar de los noventa y del ecléctico mundo musical de entonces. Por cierto, el poema tiene un segundo lema, “Now you do what they told ya”, fragmento de “Killing in the name” de los Rage Against the Machine, pero esa historia os la contaré otro día.

https://cronicaglobal.elespanol.com/letra-global/cronicas/daniel-johnston-herida-luminosa_275598_102.html

Os dejo “Fuegos fatuos” a continuación.


Yo nací —¡respetadme!— con el cine.
Rafael Alberti

.

Now you do what they told ya
RATM

.
Respetadme,
fui un adolescente en los noventa,
nuestra religión era la música,
acampábamos en el margen de un río
y bailábamos como fuegos fatuos hasta el alba.

Ellas
vestían jerséis anchos,
ocultaban los puños en el interior de sus mangas
y se zarandeaban como sauces al viento:
sólo si estuviste ahí sabrás que algunas eran tan hermosas
que tu corazón doblaba sin consuelo durante horas.

Aún
percibo el flamear de sus crines
y cómo aullábamos sedientos en la orilla,
pero ese mundo ya no existe,
confié mis recuerdos a robustas carcasas
y frágiles memorias de ocho bits
que han evaporado buena parte de ellos.

Nos
bañábamos entre carrizos y espigas,
los caños manaban torrenciales
y hundíamos los tobillos en el fango.
Sé que en el futuro nos tributarán honores de Estado
como al último soldado vivo de las Ardenas
o a los actores centenarios del cine mudo.

¿Recuerdas?
Nos desorientamos,
el ruido se tornó ensordecedor,
la droga cabía en la yema de tus dedos
y nos conectaron unos a otros
como en una baliza interminable.
Entonces comencé a escribir
y a cuestionar las normas,
las calles ardían por cualquier motivo
y ellas se alejaron irremediablemente hacia la nada.

Aman,
hoy, sus pequeñas vidas, sencillas, ordenadas,
los arroyos son grises y estancados,
¿quién querría volver a sumergirse en ellos?
Pero a veces la música nos salva,
tararean una melodía
y se balancean suavemente
como el brote de una espiga
prolongándose hacia la luz.
Algunos aceptamos la derrota,
sigo sin hacer lo que me dicen
ni escribir como debiera,
pero no voy a cambiar ahora.

(Fuegos fatuos)

“El cielo y la nada” en el programa de televisión “Página Dos”

El equipo del programa de televisión “Página Dos” ha confiado en mí para animar el entreacto de la entrevista a la gran Deborah Levy con un poema de El cielo y la nada.

El poema elegido es “No lugar”. Podéis verlo en el siguiente enlace y leerlo debajo. A partir del minuto 17:55.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-deborah-levy/5385151/

Captura Página Dos


Os voy a contar un secreto:
a menudo padezco insomnio,
imagino playas solitarias,
organizo mis rebaños
y me volteo de un lugar a otro
sobre muescas de anteriores vidas.
Sí, ya sé…

Después conduzco de madrugada
hacia estaciones de servicio.
Las elijo con grandes lunas
y trazo líneas paralelas
con la exposición prolongada
de la retina sobre los faros.

No es necesario pedir café.
Las camareras reconocen
a los pasajeros perdidos
y saben reconfortar el sueño
elevando dulcemente la mirada.

Con frecuencia estamos solos,
escuchamos el hilo musical
y sonríen con timidez
tratando de entablar conversación:
No nos mata el amor
sino la nostalgia.

Entonces sé que es momento
de seguir adelante y buscar
un nuevo lugar donde detenerme.
Pero las noches se agolpan
y sólo alguna tormenta veraniega
me detiene fascinado
en mitad de ninguna parte.

Cada vez necesito ir más lejos
y virar hacia carreteras secundarias,
me siento un oopart abandonado
en una dimensión paralela a la mía.
Temo algún día no estar de regreso
cuando amanezca.

(No lugar)

“El cielo y la nada” en “Librújula” + poema “Estrella errante”

El número de septiembre-octubre de la revista Librújula recomienda El cielo y la nada en su escaparate de novedades y cita un fragmento del poema “Estrella errante”, que os comparto debajo:

“El XXXII Premio Tiflos de Poesía calibra muy bien el uso de los espacios y los tiempos en el poema, en ese laberinto circular, y todo con un acertado lenguaje cinematográfico: poesía plástica, que desde una óptica culta nos enseña la sencillez de la imagen: “La brisa y el eco lejano de las bestias elevan algunos copos, / el azul metálico del gladio obtura el riego de las yemas.”.


Tiene la cintura enterrada bajo la nieve, los labios glaciales,
padece los primeros síntomas de hipotermia.

La brisa y el eco lejano de las bestias elevan algunos copos,
el azul metálico del gladio obtura el riego de las yemas.

Defenderá su posición por lealtad a Roma y al Senado,
sólo aquel que conquiste su libertad sabrá valorarla.

Su gesta será la glosa de un breve poema épico,
que el tiempo reducirá al olvido entre las cenizas de Alejandría.

El hedor, el velo húmedo y claro atrae a los predadores,
el surco errante de una estrella inquieta a los astrólogos.

En el ágora, los tribunos claman por el abandono de los dioses,
en una cabaña de adobe una joven esclava llora su ausencia.

Rememora el júbilo de las Saturnales y el fragor de la milicia,
anhela las termas y el sonido titilante del agua sobre su espalda.

Aun cuando sabe que las huestes de Escipión se baten en retirada
y las tropas de Aníbal llevan días sin probar bocado.

(Estrella errante)

Antologado en el libro “Poesía y Harragas”

El libro oficial del encuentro poético Voces del Extremo 2019, editado por Amargord Ediciones, lleva por título Poesía y Harragas y recoge versos comprometidos con los derechos sociales de casi un centenar de poetas.

“Harragas” es la palabra árabe (significa “aquellos que queman”) con la que se denomina a los inmigrantes subsaharianos que pretenden llegar a Europa. Lo que éstos queman son tanto sus papeles, para evitar ser deportados, como su propia identidad, que desaparece entre las cenizas.

En el libro participo con “Un poema para Liu Xia”, poema recogido en El cielo y la nada.

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Contemplada desde la distancia,
Liu Xia puede parecer una extraña ave,
un fruto exótico o un cuenco
de cerámica de alguna antigua dinastía.

Para un observador internacional,
el batir de sus brazos puede recordar
al de una victoria alada, un pétalo
de adormidera o un gerrero de arcilla.

A juicio de los campesinos
es tan sólo un farolillo de papel iluminado
alzándose sobre los campos de arroz,
mudo como una muñeca de porcelana.

Sin embargo, vista de frente,
Liu Xia vuela alto, aunque esté enjaulada,
se comba como el bambú sin quebrarse
y su estirpe es de las que se rebelan.

(Un poema para Liu Xia)

Antologado en el libro “La escritura plural”

En 2013, el escritor y crítico Fulgencio Martínez, tras reseñar Los adolescentes furtivos, me pidió una serie de poemas para una antología poética que, con el título de La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura, quería ser lo más representativa posible de las diferentes voces e idiomas del Estado. El libro acabó apareciendo en formato digital en 2015.

En 2019 esa misma antología ha sido publicada por la editorial Ars Poetica. El tiempo pasa, en este caso para bien, y pese a que la biografía del libro no menciona la posterior publicación de Párpados ni el Premio Tiflos de Poesía y la próxima aparición de El cielo y la nada, es una suerte poder formar parte de sus páginas. De hecho, algunos de los poemas que figuran como inéditos, con ligeras variaciones, formarán parte de este libro.

Han pasado seis años y dos libros desde que entregué el material para su publicación y, aunque parece poco tiempo, son muchas las cosas que han cambiado desde entonces.

https://www.arspoetica.es/libro/la-escritura-plural-33-poetas-entre-la-dispersion-y-la-continuidad-de-una-cultura_93515/